Isidris

Hay lugares en la Tierra que no aparecen en los mapas.
No porque no existan… sino porque no todos están preparados para verlos.

Isidris es uno de ellos.

Ubicada bajo las montañas de Mendoza, esta ciudad dorada no es un mito ni una leyenda olvidada. Es una realidad viva, vibrante, sostenida en una frecuencia distinta a la del mundo que conocemos. Mientras la humanidad de la superficie corre, lucha y se distrae, Isidris permanece en calma… observando, esperando.

Mucho antes de nuestra historia escrita, cuando la Tierra atravesaba grandes cambios, una parte de la humanidad de aquella civilizacion madre que fue debastada durante uno de los cataclismos obedeciendo instrucciones de los seres de luz se refujio bajo tierra, aprendieron a dominar la energía, la conciencia y las leyes profundas del universo. Comprendieron que la verdadera supervivencia no dependía de la fuerza, sino de la armonía. Y así, accedieron a los espacios internos del planeta: no cavernas oscuras, sino dimensiones ocultas dentro de la propia Tierra. hoy actualmente habitada por seres superiores y humanos que han alcanzado el nivel de consciencia indicado para poder hacer parte de ella , así nació Isidris, una ciudad construida no solo con materia, sino con vibración. Dorada no por el metal… sino por la luz que emana de cada estructura, de cada ser, de cada rincón.

El acceso a Isidris nunca fue físico en el sentido tradicional, No se llega caminando no se encuentra excavando, se accede elevando la conciencia.

Los primeros habitantes utilizaron conocimientos que hoy apenas intuimos: geometría sagrada, campos energéticos, tecnología basada en el manejo de la mente, así lograron trasladarse a un plano donde el tiempo fluye distinto y la materia responde al pensamiento, desde entonces, permanecen allí, evolucionando en silencio.

En Isidris no existen gobiernos, ni leyes impuestas, ni estructuras de poder, La sociedad funciona como un solo organismo consciente, la maxima autoridad esta formada por un consejo de 12 seres del cosmos de gran evolucion que trabajan conjuntamente en armonia tomando decisiones para el mas alto bien de isidris y del universo.

Los primeros contactos que realizaron estos maravillosos seres con la superficie, fueron a través de Verónica Lizana , mendocina que escribió el libro "Isidris, Ciudad Dorada Intraterrena" en el cual plasmó toda la información recibida en sus comunicaciones, en la década de los '90.

La tecnología aqui es muy avanzada, no hay contaminacion porque no depende de recursos externos, se transportan en naves espaciales semicirculares dirigidas mayormente por sus pensamientos, tambien cuentan con un tren que conecta toda las ciudades recorriendo el continente, este tren alcanza velocidades impensadas para la tierra del exterior, no necesita combustible por lo tanto no deja ningun tipo de residuo en el ambiente, tampoco cuenta con vias fisicas tradicionales si no un evolucionado sistema que le permite Todo está vivo, conectado y en equilibrio. no hay competencia ni escasez ni miedo, Solo crecimiento amor y expansion.

Caminar por Isidris es entrar en un mundo donde todo emite luz dorada, las construcciones parecen respirar son organicas y los espacios están diseñados para sanar el aire mismo transmite calma.

La comunicación no necesita palabras. Es directa, clara, telepática.

El tiempo no se mide como en la superficie. nadie envejece como aquí nadie vive con prisa, Las actividades diarias giran en torno a:

  • el aprendizaje profundo

  • la expansión de la conciencia

  • la sanación energética

  • la exploración del universo

Alimentarse no es una necesidad constante. La energía se absorbe, se intercambia, se integra.

Vivir allí no es sobrevivir, es existir plenamente. las areas de recreacion en la ciudad son abundantes cuentan con centros de entretenimiento, sala de pintura, sala de teatro, sala de disciplinas donde aprenden artes marciales, sala de musica, sala de niños, sala de letras, sala de ciencias donde constantemente estan haciendo investigaciones y adelantos en pro de la humanidad. Aunque no los veamos, ellos sí nos ven.Isidris nunca ha estado desconectada de nosotros. Observan nuestro desarrollo, nuestras crisis, nuestros avances. No intervienen directamente, porque respetan algo que nosotros aún estamos aprendiendo: el libre albedrío pero sí ayudan y lo hacen A través de: sueños que parecen más reales que la vigilia, intuiciones que llegan sin explicación, encuentros en estados profundos de meditación. Hay personas que han estado allí… aunque al despertar solo recuerden fragmentos.

Una sensación.
Una luz.
Una certeza difícil de explicar.

Isidris no existe solo para sí misma cumple una función esencial en el equilibrio del planeta, sostiene energías, estabiliza procesos, y guía la evolución humana, forma parte de una red de ciudades intraterrenas, todas conectadas, trabajando en conjunto como un sistema vivo que protege la Tierra desde dentro. Mientras arriba hay caos… abajo hay orden y conexion.

La separación entre ambos mundos no es permanente está llegando el momento en que la humanidad comenzará a recordar, no será un descubrimiento externo será un reconocimiento interno. A medida que la conciencia colectiva se eleve, el acceso a Isidris dejará de ser excepcional. Lo que hoy parece imposible, se volverá natural y entonces, la humanidad entenderá que nunca estuvo sola..

Isidris late bajo nuestros pies, en silencio, esperando el momento en que estemos listos para verla… no con los ojos, sino con la conciencia, y cuando eso ocurra, todo cambiará, podremos reconocernos y encontrarnos nuevamente.