ARCÁNGEL URIEL Y ARCÁNGELINA GRACIA
El Arcángel Uriel sirve en el Sexto Rayo. Su servicio consiste en ministrar a toda la humanidad, compuesta por miles de millones de individuos, algunos de los cuales están encarnados.
De todos los Ángeles que pueblan la atmósfera interior de la Tierra, las legiones más numerosas son las del Señor Miguel y las del Arcángel Uriel. Cada individuo tiene un Ángel Ministrador cuya tarea es brindarle ayuda desde el momento en que encarna y sus mundos mental y emocional comienzan a actuar.
Mientras el individuo crea karma, la labor del Ángel Ministrador es mantener la mayor paz posible para él. Estos Ángeles Ministradores son conductores naturales tanto de Paz como de Sanación, pero a veces resulta difícil lograr que la humanidad se tranquilice lo suficiente, en pensamientos y sentimientos, para recibir estos dones.
Estos Ángeles Ministradores también necesitan concentración. Mientras el cuerpo físico duerme, la conciencia etérica continúa funcionando en algún lugar. Si dicha conciencia experimenta situaciones discordantes en el ámbito psíquico, sigue creando karma destructivo.
El Ángel Ministrador está obligado, por Ley Cósmica, a acompañar a esa alma y, en cada oportunidad, proyecta un Rayo de Luz en la conciencia de quien asiste, con la esperanza de ayudarle a mirar hacia lo Alto y desear más Luz.
No es fácil trabajar casi continuamente con una persona durante millones de años. Es un caso de encarcelamiento voluntario por Amor que tiene pocos paralelos.
A los Ángeles Ministradores se les llama también «Ángeles Guardianes». En ocasiones nos inspiran a hacer o evitar ciertas acciones. Por ello existe la necesidad de permanecer en un estado de escucha receptiva. De esta manera podemos reconocer esas inspiraciones.
Reconozcamos diariamente a este amigo personal de los siglos y esforcémonos por cooperar amorosamente con Él, manteniéndonos en armonía en todo momento. De no ser por estos Seres Trascendentales de Luz y Amor, consagrados al servicio de la humanidad, muchas corrientes de vida se habrían destruido hace mucho tiempo.
¡Que Dios bendiga a los Ángeles Ministradores, a cada uno de ellos, y que Dios bendiga a nuestros amados Uriel y Doña Gracia por Su Poder Sustentador de Amor y Gracia para toda vida!
Uriel viste la hermosa túnica rubí del Sexto Rayo y está rodeado por innumerables grupos de Ángeles. Grandes legiones de Su corte permanecen siempre presentes en instituciones penitenciarias, hospitales, prisiones y residencias de ancianos, y algunos de Sus Ángeles se encuentran constantemente donde hay un alma en apuros.
La naturaleza misma del servicio de Uriel —la ministración— trae Paz, la cual precede a toda sanación permanente del alma, la mente, el cuerpo y los asuntos humanos.
LA PAZ ES UN CONDUCTOR DE RAYOS SANADORES, PUES CUANDO UN INDIVIDUO SE ENCUENTRA EN CONFLICTO, SU AURA REPELE LA SANACIÓN; PERO CUANDO ESTÁ EN PAZ, SU AURA ACEPTA EL RAYO SANADOR.
El Arcángel Uriel se dirigió a los estudiantes de la siguiente manera:
«Dondequiera que se invoque el nombre de Dios, ya sea en silencio o en voz alta, ALLÍ ESTOY, EN ESE INSTANTE, con la plenitud del Amor, las Bendiciones, la Sanación, la Fe y el Poder del Todopoderoso.
Según la capacidad de recibir, se otorga la bendición. Somos esas Legiones que responden a los decretos y oraciones del más humilde de los seres humanos. A través de las Observadoras Silenciosas, recibimos la alerta en el momento en que la Llama en el corazón se enciende y el silencioso “¡Dios, ayúdanos!” surge de la conciencia.
En ese instante, según la necesidad, una o más de nuestras legiones son enviadas para brindar Paz, Gracia y Ayuda a quien la solicita.
¡Recuerden! Tienen un Ángel Ministrador personal que ha estado con ustedes durante siglos. Al invocarlo, permitan que ese Ángel unja diariamente sus cuatro vehículos inferiores con Su sustancia y sentimientos de Amor, Luz y Gracia Divinos, ayudándolos así a mantener una paz duradera, independientemente de cualquier apariencia humana.
Préstenle atención, aunque sea por unos momentos cada día, y durante ese tiempo acepten conscientemente, en sus sentimientos, la ayuda que desea brindarles.
¡ESTÁN EN ENTRENAMIENTO PARA CONVERTIRSE EN MAESTROS!
LA LIBERTAD LLEGA CUANDO DOMINAN LAS CIRCUNSTANCIAS CONSCIENTEMENTE Y PUEDEN REGULAR CUALQUIER CONJUNTO DE ELLAS CON LA LLAMA DE SU CORAZÓN. ¡NO HAY OTRA LIBERTAD PERMANENTE!
RECUERDEN, RECUERDEN, RECUERDEN: Uriel está a una sola invocación de distancia. Solo el pensamiento de Dios me traerá al instante.
¡Soy su amigo! ¡Soy su servidor! ¡Soy su compañero en la Luz!
—URIEL, Mensajero del Altísimo.»
El Complemento Divino del Arcángel Uriel es la Arcangelina Gracia, quien encarna la Virtud de la Gracia, entendida como un sentimiento. Los Maestros definieron esta cualidad divina como «mérito inmerecido». Arcangelina Gracia representa la Gracia dentro del Reino Angelical, así como la Virgen María la representa para la humanidad.